Cuando llega el frío, aparece la duda de siempre: ¿a cuántos grados pongo la calefacción? Y ojo, aquí no hablamos solo de comodidad: elegir bien la temperatura afecta a tu salud, a la humedad del ambiente, al confort térmico… y a lo que te cobra la compañía eléctrica o el gas.
En esta guía vamos a ir al grano: cuál es la temperatura ideal del hogar en invierno, cómo ajustarla según la estancia, qué hábitos ayudan a ahorrar energía y qué soluciones de ferretería/climatización te lo ponen más fácil. Si quieres ver opciones y repuestos para el día a día, pásate por la tienda de Suministros Cámara.
Lo típico es pensar: “si tengo frío, subo grados y listo”. Pero en la práctica, mantener la calefacción demasiado alta suele traer cuatro consecuencias:
- Más gasto: cada grado extra se nota en el consumo.
- Menos confort real: el cuerpo se acostumbra y terminas “persiguiendo” el calor.
- Ambiente más seco: puede empeorar garganta, piel y sensación de bochorno.
- Más contraste térmico: salir al exterior se hace más duro y el cuerpo lo nota.
La clave es buscar un punto equilibrado: confort + eficiencia + salud. Y eso se consigue más con ajustes inteligentes que con “ponerlo a 24 °C y ya”.
¿Cuál es la temperatura ideal del hogar en invierno?
Vamos a los números (los que de verdad te sirven):
| Momento del día | Rango recomendado | Objetivo |
|---|---|---|
| Día (cuando hay actividad) | 19–21 °C | confort sin derroche |
| Noche (para dormir) | 15–18 °C | mejor descanso y menor consumo |
Esto no es una ley universal, pero sí un rango muy sólido para la mayoría de hogares. A partir de ahí, ajustas por estilo de vida (teletrabajo, bebés, personas mayores, etc.).
Truco rápido: si estás en manga corta en pleno invierno dentro de casa, probablemente estás pagando “calor de más”.
La temperatura ideal por estancias (porque no toda la casa necesita lo mismo)
Aquí es donde se gana mucho sin dramas. Calentar por zonas (o al menos pensar por zonas) funciona.
Salón y zonas de estar
Suele ser donde más tiempo pasamos despiertos.
- Recomendación: 20–21 °C
- Consejo: evita tapar radiadores con sofás/cortinas; pierdes rendimiento.
Dormitorios
Dormir con demasiado calor suele empeorar el descanso.
- Recomendación: 16–18 °C
- Mejor estrategia: buena ropa de cama + bajar calefacción.
Baño
Aquí sí tiene sentido subir algo… pero solo cuando se usa.
- Recomendación puntual: 21–22 °C
- Tip: temporiza o enciende solo en momentos concretos.
Pasillos y habitaciones poco usadas
- Recomendación: no hace falta calentar “como el salón”.
- Mantén una temperatura mínima para evitar condensación y humedad.
Si tu casa se calienta con estufa (leña/pellet), te interesa tener muy claro el tema de instalación y evacuación de humos, sobre todo con la elección de tubos de estufa.
Ajustes que bajan la factura sin que pases frío
Aquí van medidas simples, con impacto real:
- No calientes aire que no usas: baja el termostato si sales o si no estás en la zona.
- Programa horarios: calienta antes de usar, no durante todo el día.
- Ventila 10 minutos (mejor por la mañana): más tiempo = pierdes calor acumulado.
- Baja 1 °C y prueba 3 días: suele ser el cambio con mejor relación “ahorro / confort”.
Mini check de confort (para no engañarte)
- Si tienes pies fríos pero la cabeza caliente → suele ser mala distribución del calor.
- Si el ambiente “pica” en garganta → probablemente está demasiado seco o demasiado caliente.
- Si hay condensación en ventanas → revisa humedad, ventilación y aislamiento.
Para quienes usan biomasa y quieren optimizar costes, igual te interesa investigar sobre los pellets.
Lo que casi nadie mira: humedad y aislamiento
Puedes tener la calefacción “perfecta” y aun así sentir frío si hay:
- Fugas de aire en ventanas/puertas
- Humedad alta (sensación más fría)
- Aislamiento pobre (el calor se escapa)
Objetivo de humedad interior
- Rango cómodo: 40–60% (aprox.)
- Si baja mucho: ambiente seco, irritación.
- Si sube mucho: sensación fría, condensación, riesgo de moho.
No hace falta montar una obra. A veces, el ahorro está en lo básico:
- burletes o sellados
- cortinas térmicas
- revisar cierres de ventanas
- puertas bien ajustadas
Y si tienes climatización auxiliar o quieres entender cómo se relaciona temperatura/humedad/ventilación, aquí tienes un post muy útil del blog donde hablamos sobre la climatización y la ventilación.
Soluciones prácticas de ahorro energético que puedes aplicar ya
Te dejo una lista corta, de las que se hacen y se notan:
- Sella entradas de aire (caja de persiana, marcos, bajo puerta).
- Coloca alfombras en zonas frías: ayudan más de lo que parece.
- Purga radiadores si notas que calientan irregular.
- Mantén despejadas las fuentes de calor.
- Si usas estufa, revisa piezas/acc. del circuito de humos (seguridad + eficiencia).
Si quieres calentar un espacio concreto (taller, garaje o estancia puntual) sin calentar toda la casa, un recurso típico es un termoventilador.
Y si tienes estufa y estás ajustando instalación o cambiando accesorios, un ejemplo de pieza específica sería la estufa tipo “T” vitrificada.
¿Es mala idea tener siempre la misma temperatura alta?
Suele serlo, por consumo y por confort real. Mejor: temperatura estable dentro del rango y ajustes por horarios.
¿Cuánto se ahorra bajando un grado?
Como referencia general, bajar 1 °C suele suponer un ahorro apreciable. El porcentaje exacto depende de vivienda, aislamiento y sistema, pero es una de las medidas más eficientes y fáciles.
¿Y si hay bebés o personas mayores?
Ahí prioriza confort y salud: mantén el rango diurno en la parte alta (20–21 °C) y evita cambios bruscos. También cuida la humedad.
¿Qué hago si noto frío aunque el termostato marque 21 °C?
Piensa en:
- fugas de aire
- humedad alta
- mala distribución del calor
- ropa inadecuada para estar en casa (sí, pasa)
A veces el problema no son los grados, sino la sensación térmica.
La temperatura ideal del hogar en invierno no consiste en ir “a tope” con la calefacción. Lo inteligente es encontrar el punto donde estás bien (normalmente 19–21 °C de día y 15–18 °C de noche) y reforzarlo con hábitos y pequeñas mejoras: sellado, ventilación corta, control por estancias y mantenimiento.
Si te apetece equiparte para hacerlo fácil, entra en nuestra sección de estufas y soluciones de calefacción.
Y si vas a hacer mejoras en casa (sellados, soportes, pequeñas fijaciones), tener claro qué herramienta te conviene también ahorra tiempo y chapuzas. Aquí hablamos sobre las diferencias entre un taladro y un atornillador.
¿Tienes dudas? Péganos un toque o visítanos en la tienda física de Suministros Cámara. ¡Te esperamos!


